Los sensores ópticos de PM cuentan la luz dispersada por las partículas que se mueven a través de un volumen de detección. El instrumento observa el comportamiento óptico y luego estima la concentración másica para fracciones de tamaño como PM1, PM2.5, PM4 y PM10. Esa conversión depende de suposiciones sobre la densidad, la forma, el índice de refracción y la distribución de tamaño de las partículas.
Por eso una cifra publicada de exactitud de PM debe leerse como una capacidad de hoja de datos bajo aerosoles de prueba especificados, no como una garantía universal en campo. El aerosol de aceite de cocina, el humo de incendios forestales, el polvo mineral, los fragmentos de polen y las partículas humidificadas dispersan la luz de manera diferente. El sensor aún puede ser muy útil, pero la interpretación correcta es tendencia, evento, recuperación y carga relativa.
La precisión y la exactitud son distintas. La precisión pregunta si las lecturas repetidas bajo la misma condición coinciden. La exactitud pregunta si la estimación coincide con un método de referencia. Un flujo de trabajo de monitoreo de edificios necesita ambas, además de suficiente contexto para saber cuándo ha cambiado el aerosol.
Terrestream trata los datos de PM como telemetría medida con límites explícitos. La página Evidencia de medición: precisión etiqueta las gráficas de PM como capacidad de hoja de datos o escenario ilustrativo para que la gráfica no pueda confundirse con una validación en campo.